RAFAEL GÓMEZ VILLANUEVA - Director. de RRHH de Aguas de Murcia (Emuasa)

“Afrontar los malos momentos y ser generoso en los buenos, es importante para ser merecedor de la confianza de Empleados, Compañeros y Dirección”

Roberto Crobu, Colaborador de Dirección Humana, Entrevista para DH News a Rafael Gómez, Dr. de RRHH de Aguas de Murcia.

¿Hola Rafael, antes que todo puedes resumir brevemente tu historial profesional, tanto en Aguas de Murcia como anterior a ello?

Hola, mi historia profesional comienza en el año 1991 en una firma de auditoría como auditor en formación. En 1994 entré en el Grupo Agbar a través de Aquagest en la ciudad de Cartagena como Director financiero y posteriormente en el año 1998 me trasladé a Alicante con nuevas responsabilidades en la Dirección financiera de Aquagest en la provincia de Alicante pasando más tarde a ser el adjunto al Director Territorial de Levante. En el año 2001, me propusieron el reto más arriesgado de mi vida profesional que suponía un cambio funcional como era pasar del mundo de los números al de la gestión de las personas. 

¿Cómo acaba un economista como tú, trabajando en un área no propiamente típica de los economistas como es RRHH? ¿Entiendo que es una mezcla de inquietudes tuyas y oportunidades bien aprovechadas…?

Fue una decisión tomada en menos de un minuto donde daba a mi trayectoria profesional un vuelco de 180º y donde me tiraba al vacío ya que mis conocimientos técnicos en RRHH eran prácticamente nulos. De ese momento solamente recuerdo dos cosas, una la pregunta que le hice a mi jefe de qué era lo que le hacía pensar que era la persona adecuada y otra la excitación que suponía pasar de una función en la que me encontraba a gusto y sentía que dominaba a otra completamente desconocida. Lo tomé como un reto que me ayudaría a mi desarrollo profesional como creo que así ha sido.

No era habitual hace unos años que la dirección de RRHH formase parte del comité de Dirección de una empresa: tú que viviste esta transición, ¿puedes comentar como se gestionó en tu grupo?

En la cultura de Agbar la figura del director de RRHH ha estado históricamente formando parte del Comité de Dirección. Sí es cierto que dicha figura no existía como tal cuando llegué a Murcia: mi objetivo fue asumir estas funciones. Esto supuso un esfuerzo por parte de todos, ya que los propios representantes de los trabajadores estaban acostumbrados a tratar directamente con el Director General. La clave para esta tarea como para otras muchas es conseguir ganarte la confianza y el respeto tanto de la Dirección General como de los representantes de los trabajadores.

Desde tu experiencia, ¿qué puedes aconsejar a aquellos compañeros de profesión que están sensibilizando a la dirección sobre este aspecto? ¿Qué crees que pueden hacer para lograr este reto?

En primer lugar debemos de poner en valor nuestra función. Esto que parece sencillo no es tarea fácil ya que supone ganarte la confianza como he dicho de los representantes de los trabajadores y de la propia Dirección General. En segundo lugar concienciarte que estás al servicio de los demás como facilitador para lograr que entre todos se consigan los objetivos de la organización. En mi caso, como economista aporté una visión más cuantitativa de la Dirección de RRHH donde todo lo medía como impactos en la cuenta de resultados utilizando un cuadro de indicadores y ratios que te vayan midiendo todos los aspectos de nuestra gestión en términos económicos. Sin duda no podemos ser ajenos a estos temas.

¿Qué se encuentra un director de RRHH cuando entra a formar parte de un comité de dirección? ¿Qué funciones implica esta responsabilidad, y con qué tipo de situaciones nuevas hay que lidiar habitualmente?

Inicialmente, puedes pensar que eres el hermano pobre del Comité de Dirección, pero pronto te das cuenta de la importancia que tiene tu cometido. Las principales barreras que te puedes encontrar son conseguir que la Dirección General y tus compañeros de Comité deleguen o cedan en el Director de RRHH funciones que le son propias y que tradicionalmente no se han delegado o cedido. Esto se consigue con esfuerzo y demostrando que eres una persona de la máxima confianza y que cuando llegan los malos momentos no te retiras de escena y cuando llegan los buenos momentos eres lo suficientemente generoso para retirarte y ceder el protagonismo a otro por bien de la empresa.

En cuanto a las situaciones que tengo que lidiar habitualmente, se resumen en gestionar la incertidumbre. Personalmente no gestiono directamente ni las nóminas ni los cursos, para ello tengo un equipo de profesionales de mi máxima confianza que se encargan de estas importantes responsabilidades. Mi tarea es más coordinar al equipo y las relaciones personales, facilitando las tareas e intentando anticiparme a los problemas así como buscando áreas de mejora.