¿Cómo afectará la nueva reformna de pensiones a trabjadores y empresas?

Desde algunos ámbitos se me ha preguntado últimamente si la Reforma de Pensiones tendrá algún efecto psicológico en los trabajadores. Desde mi punto de vista personal, no va a causar más psico-patologías de las que ya hay. Lo que sí puede pasar, es que funcione de “detonante” para aquellas situaciones que arrastran ya algún problema.

 

Para que tengamos una idea, la reforma no va afectar de hecho a aquellas personas que están a gusto en su trabajo, les gusta lo que hacen, están metidas en un entramado de relaciones sociales y laborales satisfactorias, y en este sentido no van a tener problemas en trabajar durante más tiempo.
Más bien, va a afectar a aquellas personas que ya arrastran problemas, que no les gusta su trabajo, y que su actitud hacia el trabajo es negativa. Para ellas, pensar de continuar a trabajar durante dos años, no digo dos años más, sino simplemente dos años en esas condiciones, puede afectarles desde el punto de vista psicológico.

También hay aquellas personas que ven la jubilación como la meta a alcanzar: personas que postergan su felicidad al momento en que se jubilen, personas que piensan “me voy a comprar la casa en la playa y voy a vivir ahí cuando me jubile”, “me compraré el coche que quiero cuando me jubile”. Claro que crear y poner tanto peso en la fecha de jubilación cuando esta se va a aplazar durante un par de años, puede afectar.

Estos básicamente son los dos colectivos que pueden estar más expuestos, pero no tanto por la reforma, sino por su actitud hacia el trabajo.

Quizás lo que podemos plantearnos es si trabajar dos años más, entre los 65 y 67 años es bueno desde el punto de vista de los riesgos psico-sociales. Esto quizás va a afectar más a las empresas: la forma en que las empresas abordarán la gestión de las personas más veteranas, es lo que puede afectar más indirectamente a las personas mismas.

Al margen de la reforma de pensiones, hay intención de fiscalizar mucho la prejubilación, con el fin de contener el gasto social. Es posible que desaparezcan pre-jubilaciones a los 50 años para trabajos como el de Empleados de Banca. Básicamente todo esto va a invitar a las empresas a tener un plan alternativo a la pre-jubilación a partir de los 50 años: ya no vale prejubilar a esa edad, práctica muy común en los últimos años en algunos sectores como el Financiero. Habrá que plantearse qué hacer con las personas que tienen más de 50 y de 60, como emplearles dentro de la actividad de la empresa sin dejarlas de lado. Dejarles de lado podría conllevar sí un riesgo para su integridad moral, su autoestima, auto-eficacia, motivación: podríamos incluso estar hablando de síndrome del trabajador quemado cuando estas personas sienten que se les deja de lado pensando que ya no son productivas.

La clave de hecho es ver cómo gestionar la experiencia y el conocimiento de estas personas. Las empresas tendrán que mirar de cara a este aspecto y establecer planes de desarrollo del potencial hasta esa edad. Habrá que plantearse si hay potencial a esa edad y que tipo de pontencial…

Nuestra expectativa de vida ha crecido mucho en los últimos años, y hay personas muy activas a esa edad, con una capacidad intelectual muy elevada. De hecho, a veces lo que pasa es que precisamente la jubilación provoca una bajada importante por estar de repente parados y no mantenerse ocupados y no mantenerse entrenados constantemente: todo esto puede provocar una bajada importante de las facultades. Pero sí es cierto que mientras nos mantenemos activos tenemos potencial y hay posibilidades de aprovechar el conocimiento de estas personas.

Las personas mayores tienen un bagaje cultural de experiencia y conocimiento que, simplemente si lo pusiésemos a disposición, a nivel de formación, de los nuevos empleados, y de las personas jóvenes, podríamos rentabilizar los muchos años invertidos en su formación.